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Bokuden

Thank you for playing

Thank you for playing Soy un jugador. Ya desde pequeño me gustaban más los juegos de mesa que los deportes, los acertijos que meter un gol, la habilidad que la mera capacidad física. Caminaba hacia clase pisando sólo las baldosas oscuras de la acera apostando mi vida, ya que si pisaba fuera, algo malo podría ocurrir. Recuerdo con nostalgia aquellas noches de invierno jugando con(tra) mi padre al lado de la estufa al dominó, al poker, a la brisca, a las damas... Mi favorito eran los dados, el azar absoluto, o más bien aquella sensación de profecía que te conferían, de clarividencia; y aquel resonar en los oidos de las palabras "ojos de serpiente". Y el júbilo al acertar, tanto del que acertaba como del que perdía. El placer del juego por el juego, la emoción que ningún dinero apostado podría dar jamás.

Crecí así, jugando. Aprendí jugando. La vida es un juego para mi, un inmenso tablero de ajedrez donde fuerzas opuestas libran una interminable lucha, un tapete lleno de cartas repartidas al azar donde no hay ganadores ni perdedores permanentes, sólo el inexorale movimiento de la ruleta, la lógica implacable y necesaria del jaque mate. La gloria al alcance del mismo movimiento que te podría llevar a la casilla de inicio... o al infierno. Dijo Einstein que Dios no juega a los dados. Discrepo. Si existe, debe ser el mayor jugador del Universo, a nuestra imagen y semejanza. Si acaso podríamos discutir si juega a los dados o al ajedrez, pero jugar juega. ¿Qué sentido tendría para cualquier existencia la certeza de la victoria, de que todo salga según lo planeado? Sin duda el juego es un regalo de ese Dios, si existe, para acercarnos a él de alguna manera, para poder llegar a comprender lo que nos rodea. Para sentirnos Dioses de nuestros momentos. Niños, adultos, ancianos, hombres, mujeres, animales, todos juegan. A veces a sabiendas, casi siempre sin saberlo.

Jugar es, en cierta manera, subirse a una montaña rusa sin saber el destino, llenos de una mezcla de ilusión, miedo, curiosidad e incerteza. Como la vida misma. Mi vida es la busqueda de esa ilusión en cada momento.

Soy un jugador, mi vida es sueño.

5 comentarios

bokuden -

;) asias.

DuNa -

Me ha encantado este texto :-) Un bonito juego este de la vida. La viDa eS UnA monTaña RUsa, SuBes?

Besitos!

bokuden -

Marta: ya lo decía Antoine de Saint-Éxupery, "haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad".

Golfo: Seguramente, si existe (aunque yo no soy muy creyente), Dios debe tener este mundo como quien tiene un weblog. Cuida y mima su obra, la ve evolucionar...

Golfo -

Todo es juego. Número y juego. El verdadero misterio sería quizá la definición de juego... puesto que todo es juego. El juego es la materia de lo real.
Me has recordado a eso que decía Prevert en el "Fatras"... aquello de:
Dios nos ha hecho a imagen y semejanza, el exibicionista le rinde homenaje.
esto me hace reir...

Marta -

No es acaso lo bonito, y lo complicado, hacer de ese sueño (entiéndase también en plural) nuestra propia vida?

Besos